El Spain Classic Raid: Un equipo nos cuenta su experiencia

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¿Un rally por tierra cruzando España? Si, ¡Por favor!

Classic Raid desde dentro

A finales de Febrero decidimos embarcarnos en esta aventura que finalizó el pasado 22 de Octubre en la Plaza de España de Sevilla. 2.300 Km que pondrían a prueba a los coches de más de 25 años con los que participamos. Todo empezó con nuestra búsqueda en coches.net filtrando por el apartado “Coches hasta 1991”. Debíamos encontrar dos coches clásicos, pintones y que aguantaran el trote por tierra que les íbamos a dar. Y no fue fácil. Si las decisiones entre dos personas ya son difíciles, decidirse entre cuatro puede ser algo prácticamente imposible, ¡Y más si queríamos crear nuestra propia escudería!

Finalmente, dejamos de lado los coches más puramente clásicos y pasamos a centrarnos en la fiabilidad de los motores y la facilidad de encontrar recambios en Milanuncios.es. Nos decidimos por la marca Opel y encontramos un Kadett Van y Corsa TR de cuatro puertas de 1988 y 1991 respectivamente. ¡Este último cumplía sus 25 años justo un mes antes de la prueba!

Una vez con nuestros “clásicos” en los “headquarters” de JER Motorsport, nos dimos cuenta de que el trabajo de puesta a punto no iba a ser coser y cantar. Pasadas las etapas de desinfección y de examinar qué piezas no iban a aguantar esos 2.300 km, tocó buscar recambios a la altura de la circunstancia. Afortunadamente el catálogo de segunda mano de estos vehículos es bastante amplio, y el estado de las piezas que se venden en algunos casos, es casi nuevo. Así que repasando en Vibbo.es y Milanuncios.es de nuevo, al poco tiempo teníamos en el taller todas las piezas a substituir y muchas horas de mano de obra por delante.

Classic Raid desde dentro

Una de las gracias de este tipo de raids es la preparación del vehículo. No hay tornillo que aprietes sin imaginarte conduciendo, por ejemplo, en el desierto de los Monegros, o en un tramo de montaña con bonitos acantilados. Quizás por eso al apretar un cubre-cárter acaben sobrando tornillos o arandelas, ya que no se puede montar un coche soñando…

Con apenas a un mes del inicio del raid, y viendo que muchos de los participantes ya tenían su coche terminado en la presentación del curso del roadbook digital que utilizaríamos (http://rabbitrally.com/es/) nos dimos cuenta que a nuestros coches les faltaba un aspecto algo más enfocado a las carreras. Un poco de pintura, unos vinilos y las pegatinas de los patrocinadores tampoco le pueden hacer daño, ¿no?

El viaje a Barcelona, punto de salida del Spain Classic Raid era, en sí, la prueba de fuego para los dos coches. Nada nos hacía pensar que en los próximos 7 días, esos 620 km iban a ser los más fáciles para nuestros vehículos.

Classic Raid desde dentro

Los nervios de la noche del 21 apenas me dejaron pegar ojo. Son los nervios de la carrera. Da igual que sea la primera o la carrera número 2.000. Los días anteriores a un evento de este tipo ponen nervioso a cualquiera. A las 7 a.m y con los ojos como platos cogimos les rondas de Barcelona con dirección al Moll Vell, la salida de la primera etapa.

Si ya estaba nervioso, el ver multitud de clásicos con las “pegatinas de guerra” no me ayudó en absoluto. Ya estamos. ¡Esto empieza! Le comenté a mi compañero. Y tras las verificaciones de seguridad y confirmar el dorsal, nos encontrábamos detrás del arco, a puntito de empezar nuestra primera etapa de siete, en la Spain Classic Raid. Solo por ese momento merecía la pena las horas de mano de obra, los quebraderos de cabeza y la inversión en lo que cuando compramos, denominábamos como “tartana”…

Sincronizamos nuestros roadbooks digitales y ya estábamos en la carretera. Con un minuto de salida entre un coche y el siguiente, en ciudad era fácil seguir la estela de los coches rotulados con los vinilos de Spain Classic Raid. Todo un lujo que deleitaba la vista y dibujaba una sonrisa en mi rostro y en la de mi compañero. Tras unos pocos kilómetros por asfalto, pasamos a las carreteras de tierra. ¡Y qué carreteras! Metidos en caminos de montaña, con nuestro coche familiar de tracción delantera, seguimos la estela de participantes para poco a poco ir cogiendo confianza. Confianza que a medida que avanzaba el raid iba creciendo, aunque siempre con el respeto que debe infundir la carretera.

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La primera etapa fue una adaptación tanto al coche como al roadbook digital, aderezado con paisajes preciosos entre las viñas de Vilafranca del Penedès y la sonrisa permanente de estar disfrutando de la conducción. Tras varias horas al volante y de haber compartido experiencias con otros pilotos en los tramos de enlace, llegamos a Lleida, fin de la primera etapa. La felicidad de pasar por debajo del arco de meta es mayúscula, sobretodo en un raid de este tipo dónde lo importante es acabar.

Ya en el hotel pudimos hablar largo y tendido con el resto de compañeros antes de que la organización hiciera el briefing del día siguiente. Cabe remarcar que una vez te apuntas a este raid hay opción de contratarlo con alojamiento o sin él. Gran acierto el nuestro al contratar el servicio completo, ¿ya que a quién le apetece andarse moviendo al hotel tras el briefing o estar separado del resto de participantes? En este aspecto la organización estuvo atenta a cualquier imprevisto y/o necesidad de los participantes, algo que corroboramos en la etapa 3…

La segunda etapa nos tenía reservada una sorpresa, y esa no era otra que cruzar el desierto de los Monegros. Esta vez como copiloto, y muy atento al roadbook nos personamos en el arco de salida del primer tramo cronometrado del día. Las caras ya eran más familiares, los vascos del Lada, los del golf negro y amarillo, los del Vitara blanco… Estos primeros días sólo conoces a los coches y los pilotos, pero no sus nombres. Al final del raid vuelves con una experiencia inolvidable y muchos amigos.

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Este tramo cronometrado tenía unas vistas espectaculares que podía apreciar entre viñeta y viñeta del roadbook. Como piloto a veces estás demasiado absorto en la carretera como para abrir tu mirada, pero de copiloto, si levantas la mirada, puedes guardar en tu retina parajes espectaculares que hacen que la experiencia sea aún mayor.

Devorando kilómetros de desierto con nuestro Opel kadett Van llegamos a Zaragoza, dónde entramos en asfalto para hacer el alto en el parque del agua de la Expo 2008. El estado de los coches que iban llegando al final de etapa era épico. Barro y polvo acumulado, algunos sin escape y otros con paragolpes sueltos.

La tercera etapa tenía su salida de tramo cronometrado desde La muela. Los parajes escogidos para este raid son espectaculares, y el parque eólico de la muela no era menos. Parece que la organización ha tenido en cuenta cada detalle de este raid. En esta etapa tocaba ponerme al volante del coche de nuevo y tras varios kilómetros pudimos notar que algo no iba del todo bien. Es normal escuchar ruidos constantes y raros en el coche, pero si tienes la suerte de coger un tramo de asfalto y notar que algo sigue sonando “fuera de lo normal” es que debes parar e inspeccionar enseguida.

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Eso hicimos; parar y darnos cuenta de que la rosca del amortiguador delantero estaba suelta del cartucho en el que va alojado. Los últimos hilos de la rosca se habían aplastado debido al golpeo constante y no teníamos una llave tan grande como para volver a apretarlo, y los alicates no ejercían la fuerza suficiente. En ese momento pasan por tu mente la multitud de llaves que has dejado en el taller porque ¿“quién va a necesitarlas”?

Paramos en la plaza de San Juan, en Paracuellos de Jiloca, ante la atenta mirada de los lugareños y de los pilotos que antes de continuar la marcha paraban para ver si necesitábamos ayuda. Nuestra suerte no quiso que ninguno de ellos tuviera una llave tan grande. Tras intentarlo de muchas maneras llamamos a la organización para pedir ayuda al coche de asistencia que nos acompañaba en todas las etapas. Puesto que era el coche escoba, estábamos parados sin poder hacer nada y fue entonces cuando surgió el espíritu del Spain Classic Raid. Y no es otro que la ayuda y la amistad.

Cuatro chicos del lugar fueron a su casa a buscar las llaves fijas que tienen para reparar sus tractores y así ver si podían ayudar. ¡Y vaya si lo hicieron! Una de las llaves encajaba en la rosca y pudimos apretar el cartucho. Desgraciadamente era muy larga y la tarea nos estaba costando más de la cuenta. En ese momento llegó el coche de asistencia de la organización y sus mecánicos, y esta vez sí, con una llave más corta pudimos apretar a conciencia el amortiguador y continuar con la etapa. No sin antes agradecer a los lugareños la ayuda recibida y a los mecánicos de la organización. ¡Muchas gracias chicos!

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Ya en el tramo y con 2 horas de retraso, disfrutamos del circuito de Alcolea del Pinar, un circuito de tierra de lo más divertido y de las pistas paralelas a los tramos del AVE. Un día muy duro, pero con una sonrisa de oreja a oreja, ya que te das cuenta que aún hay gente dispuesta a ayudar por nada a cambio.

Despertamos en la tercera etapa, una de las más cortas, pero también entretenida, ya que la noche anterior estuvo lloviendo y dejó los tramos de lo más divertidos. Si no que se lo pregunten a nuestros compañeros de escudería, que reventaron rueda y les tocó cambiarla entre barro… ¡Diversión pura! En este tramo y desde la posición de copiloto, estaba disfrutando de los golpes de volante de Edu a los mandos del kadett. Buenas manos las de mi compañero que arrancó varias carcajadas y gritos de euforia de ambos.

El tramo llegaba a la itv de Jarama, donde nos estaban esperando con una línea abierta en exclusiva para los participantes del Spain Classic Raid. Puesto que los headquarters de JER Motorsport estaban cerca, decidimos pasarnos por nuestras instalaciones y hacer los “apaños” pertinentes allí mismo. Una vez hecha la puesta a punto, nos movimos a la plaza de toros de las ventas, el fin de la etapa del día 4.

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En el meridiano de la prueba ya nos veíamos como los “veteranos”, y es que la gente que empezaba el medio Raid haciendo su primera etapa en Madrid, nos pedía consejos y “truquillos”. El ambiente durante toda la prueba fue amigable con el resto de participantes y la organización y los finales de etapa y principios de tramos cronometrados, se convertían en puntos de reunión de los pilotos para explicar las hazañas.

La etapa 5 nos llevaba de Madrid a Linares. Más pistas de tierra y lloviendo desde primera hora de la mañana, aunque esta vez con menos barro. A lo largo del día la lluvia concedió una tregua y pasó a ser terreno seco, que hacía tener los ojos más abiertos y mantener más distancia por el polvo suspendido. La entrada a Linares despertó la admiración de los residentes ya que se podía ver una estela de clásicos llenos de barro y polvo cruzar sus carreteras dirección al polideportivo. Y fue desde ese mismo polideportivo dónde salimos tras el briefing al día siguiente, aún de noche.

Y si en la etapa 5 encontramos polvo y carreteras secas, en la etapa 6 que cruzaba por el desierto de Almería, la cosa no iba a ser menos. No fue hasta media etapa cuando el polvo nos dio una pequeña tregua en la subida al observatorio de Calar Alto. Carreteras de asfalto muy reviradas y unas bajadas que necesitaban de además de marchas cortas, tocar freno constantemente. Por otro lado, nos obsequió con unas imágenes sorprendentes

Y por si esto fuera poco, pasamos de la montaña al desierto de Almería, lugar de rodaje de películas del spaguetti western como “La muerte tiene un precio”, “Por un puñado de dólares” o “Le llamaban Trinidad”. Un paisaje que dejaba volar tu imaginación. Poder parar y cerrar los ojos para sentirte en el lejano oeste.

Classic Raid desde dentro

En la penúltima etapa el cansancio hacía mella y si en los finales de las primeras etapas agradecías el servicio de hoteles de la organización, en estas últimas era prácticamente una bendición. Pocas veces recuerdo llegar tan cansado a un sitio. Así arrancábamos la sexta etapa del raid, cansados pero contentos. Desde Almería en dirección a la playa de la herradura de Granada.

Uno de los tramos cronometrados de esta etapa cruzaba Sierra Nevada. Vistas de ensueño, paz y tranquilidad que solo era alterada por el traqueteo de nuestro motor de origen Isuzu. La llegada a la playa de la herradura en el ocaso, nos regaló otra estampa de película que lógicamente no podíamos dejar pasar.

¡Última etapa! Ya estábamos bajo el arco de salida de la última etapa del Spain Classic Raid. Todo un logro, ya que no esperábamos que nuestros coches aguantaran casi sin rechistar esa cantidad de kilómetros por caminos, pero así era y ahí estábamos, dirección a la plaza de España de Sevilla, lugar dónde daría fin el raid.

Las lluvias fuertes por el sur modificaron la etapa ligeramente al final, y nos obligaron a hacer por carretera asfaltada los últimos kilómetros. Fue entonces cuando eché la vista atrás y perdiendo mi mirada en el salpicadero lleno de polvo de todo el viaje sonreí orgulloso de haber conseguido acabar el evento por completo. Nuestros compañeros de escudería nos seguían en su Corsa y sentí como todo el tiempo invertido mereció la pena. Algo que habíamos montado en nuestro local, nos llevó a un viaje lleno de experiencias y alegrías, de amistad y compañerismo. Viajes personales con objetivos personales, y así, perdido en mis pensamientos entramos en la Plaza de España de Sevilla, el final del Spain Classic Raid. ¡Lo conseguimos!

Texto de Xavier G. Leza  –  Coches.net

 

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